miércoles, noviembre 02, 2005

MACK el perro prestado...

Hoy, quiero hacer un pequeño homenaje a quien nos ha acompañado durante mucho tiempo y nos ayudo a mi y mi Sra Marcia, a cuidar a nuestros hijos, los cuido en los momentos en que no estabamos con ellos, como a veces cuando los dejabamos solos durmiendo hasta que volviamos a levantarlos. Para este animal, mis sinceras GRACIAS...
Deseo fevientemente que lean parte de lo bueno que tenia y nunca ha deseado mas de lo que eventualmente le hemos dado... realmente, no por algo dicen que .... cuando mas conozco a la gente... mas quiero a mi perro.

Aqui les dejo este pedacito de historia, la que deseo compartir con Ud.

MACK, el perro prestado que vivió con nosotros hasta su muerte…

Mack, quizás haya tenido un nombre común, pues, era la única forma de poder llamarlo y que de una, como dicen los chicos, entienda…Nos lo había regalado un amigo, porque realmente no podía tenerlo en su casa, y deseaba no dejarlo tirado en la calle, había probado en varias oportunidades dejarlo afuera para ver si alguno lo llevaba, pero…, era un cachorro, mitad manto negro y mitad Arlet darle terrier, de esos terrier barbudos, color marrón claro en la parte de abajo, y el lomo, le era recorrido por un pelaje negro, que terminaba en una larga cola, inteligente, obediente, no se dejaba tocar por cualquiera, cuando cachorro…, con el tiempo, al ver que no todos tenían la mano pesada, pues, aparentemente la suegra de mi amigo, se descargada con él, fue comprendiendo que no solamente la mano es para pegar, sino también para acariciar, y así lo fuimos acercando a nosotros, y nos fue comprendiendo.
El día que fuimos a buscarlo, fue un sábado a la tarde, de tal manera que teníamos tiempo suficiente para poder atender los primeros momentos, que pasara, en la casa del B° 2 de abril, porque allí vivíamos, (un barrio de viviendas económicas), se tuvo que adaptar a una casa con patio al fondo, en la que vivía anteriormente, no tenia, así que nunca había conocido la tierra, al principio, nos costo tenerlo afuera, pero después, con la ayuda de Marcia, la dueña de casa, no tuvo otro remedio que quedarse en donde ella le decía, así que fue el dueño de la parte de atrás de la vivienda, esta tenia una muralla de mas o menos 2 metros de alto, con un portón de madera, por el que se podía ver a todo aquel que se acercara a este.
Bueno, ese día, en que teníamos que traerlo, nos fuimos en el Taunus, Marcia, la Tere, Carlos y yo, llegamos y ni sabíamos como este era, de tal manera que fuimos a buscarlo por lo que nos dijo este amigo, es así que al verlo, fue un solo grito por parte de los chicos, y al subirlo al auto, peor… no solamente fue la algarabía, sino que nos embadurno con su saliva a todos, no estaba acostumbrado a andar en vehículo, por consiguiente, nos costo meterlo adentro, pero… en fin… lo hicimos.
Llegamos a casa y todos los vecinos se enteraron de que traíamos un perro, el se encargaba de decirles a los ladridos, contento, con la lengua afuera, pues hacia calor, lo metimos en casa, darle agua, corretear por todos los rincones del patio fue solo uno, demás esta decir que no quedo lugar en donde el no dejara su chorrito.
Paso el primer día de su nuevo hogar, al otro día, a la mañana, nos aviso el ladrido de este que estaba despierto, y por supuesto, a partir de allí, tanto nosotros como los vecinos, no dejaron de levantarse a una determinada hora.
Llego a ocupar el lugar, luego que el anterior cuidador de la casa, el “Flaco”, (llamado por Carlitos, en su lengua, “Caco”), había partido a un viaje sin retorno, dejando el vacío que dejan los amigos o seres queridos, el también, ya había pasado a formar parte de nosotros… Mack, ocupo su lugar, junto con en ese tiempo, “Caparazón”, una tortuga que no sabemos como reconocía su nombre, pero ella este donde este en el patio, salía al llamado… conocimos la única tortuga que se alimentaba de la flor de la “Sinecia”..?, bueno, el conoció a la única tortuga que lo hacia levantar cuando el estaba echado, era la única que pasaba por debajo de el, teniendo todo el patio para hacerlo, no!, únicamente deseaba pasar por debajo de él cuando estaba echado descansando o tomando sol.
Como todo cachorro, le llamaba la atención todo lo que se moviera o colgara, recuerdo que una vez, teníamos en ese tiempo el negocito en el centro, la famosa “Cueva de las Brujas”, donde se vendía artículos de limpieza, a donde íbamos a la mañana y regresábamos al anochecer, o al medio día en algunos casos. He aquí que en uno de esos regresos, encontramos pedacitos de tela esparcidos por todo el patio, y a Mack tirado como si hubiera trabajado todo el día, cuando Marcia vio, no le alcanzaba madera, cinto, manguera para pegarle, había roto toda una sabana nueva que había enjuagado para poder usarla, demás esta decir que cada vez que se extendía una sabana para que se seque, el llanto o aullido del perro era hasta que esta estaba seca…
Otro de esos regresos, nos encontramos con un montón de chicos y persona mayores en el portón del fondo, demás este decir que un acontecimiento de así, era para reunir a toda el barrio, así que prácticamente todo el sector, pegado al portón del fondo, mirando hacia adentro de la casa, en el patio, un chico de no mas de ocho o nueve años, sentado lloriqueando contra la murallita, y, al lado de este, Mack!. Echado como cuidándolo…!
Se adelanta una señora, del montón de personas que se encontraban y me dice.
-Su perro no lo deja salir a mi hijo! – La mire y no dije nada porque no había aun llegado a ver el cuadro descripto mas arriba, al ver, lo primero que me figure, es que el chico, había ingresado a recoger alguna pelota y este no lo dejaba salir, pero, otros chicos, me informaron de cual era el motivo. Resulta que, había entrado trepando la murallita y junto con su hermanito, me habían sacado todos los envases de sifones, gaseosas, cervezas que tenia, y de este tipo, tenia bastantes, y cuando termino de pasarla al hermanito… se comenzó a trepar por el portón, para salir, pero… Mack no lo dejaba, se nota que habían estado jugando, y este quería seguir jugando, y cada vez que trepaba, lo bajada del forro… del pantalón!. Así hasta que llegamos, junto con nosotros llegaron los guardianes del orden en el Barrio, y al escuchar la historia, el mas “tirado”, o sea el que mas tiras tenia, le dijo al chico que estaba adentro, y a la madre que fue a hacer la “denuncia”, del perro secuestrador.
- Mi’jo! Anda diciéndole a tu hermanito que regrese todos los envases que sacaron de esta casa y yo le digo al dueño del perro que le autorice a que te suelte…! Por supuesto, la madre, no dijo que su hijo era malo, sino que había que matar al perro, denunciar al dueño, en fin… de todas maneras, los envases fueron devueltos, y el chico pudo ir a tomar su cocido con leche…Así era el Mack. No ladraba como esos perros que parecen que de noche ven chorizos voladores, no!. Era mas bien, silencioso, juguetón, pero… no quería que lo molestaran… con sus colmillos dejaba en claro que no era de jugar cuando el no quería, o cuando se molestaba por algo; se le podía sacar la comida de la boca, no había problemas, pero cuando se estaba jugando, no creo pudiera hacerlo cualquiera, pelota que caía en sus dientes, pelota que dejaba el aire al aire.
Las pelotas de básquet, que Carlos tenia, no sabemos como, pero el, las desinflaba. Comúnmente, no solía salir afuera de la casa, pero a veces los chicos, para verlo correr, lo sacaban y controlaban que no hiciera locuras, pero, a veces no podían controlarlo, de tal manera que le enseñe y lo manejaba con un silbido, al oír este, este donde esté, volvía a las corridas. Cierta vez, había terminado de llover y estaba todo, como en estos casos, mojado, pero a la vez, era una lluvia de esas que parece que alguien rompió el tanque del cielo y se vino toda el agua de golpe, bueno, así… era, si no me equivoco, un domingo a la mañana, y salí al portón para ver lo que había hecho la lluvia, y el también junto conmigo salio, así que como siempre, fue a recorrer lo que decíamos el barrio, por unos largos minutos no lo vi, así que pasado estos, entre a llamarlo para que regresara, sin darme cuenta que por la veredita, venia una señora en una bicicleta y en un asientito traía a una criaturita, ambas impecablemente vestidas, ya que la lluvia había parado, aprovechando esto, ella también sale para quizás volver a su casa, ir a la iglesia, o hacer algo temprano ese domingo, yo inocente de lo que fui testigo, continué silbando a Mack, sin darme cuenta que el inevitable encuentro seria desastroso. Así fue que solamente vi a una mancha negra, Mack, que golpea contra la bicicleta, y vuela criatura, señora, bicicleta todo en la fracción de un segundo, gracias a “Ñande Yara”, no paso nada!, pero… solamente de imaginarme el momento la risa me vuelve a brotar… el perro, como quien dice – Yo no fui…! – entro a casa como si nada. Por supuesto yo, detrás de el. Luego de ver que la señora y la nenita no sufrieron daño alguno, pero, la espuma que quedo en la vereda, del jabón que se llevaron, fue difícil de sacar.
En otra oportunidad, era un domingo también, casi siempre me levantaba temprano y con el mate en la mano, solía salir al portón y mirar el movimiento de la gente en el “centro comercial”, en donde teníamos un negocio de artículos de limpieza, ese domingo, era igual a los demás, mate en mano, mirar hacia el centro comercial, pero diferente fue cuando de pronto, veo doblar a la gran carrera a quien?, al Mack!, y ver que entre sus dientes le colgaban hacia los costados una hilera de cinco chorizos, pero a la gran carrera…!, con decir que para poder doblar y encarar hacia el portón de entrada de la casa, tuvo que hacer una gran circunvalación, pues la carrera que llevaba no lo dejaba hacer mas cerrada, pero no solamente vi a el, sino que detrás de el, a dos o tres vecinos conocidos, palo en mano, cuchillos, lazos, y todo implemente adecuado para la caza de animales, y detrás de estos, chicos, perros y demás. Este, al ver que el portón se encontraba cerrado, doblo nuevamente por el pasillo y corriendo, tomo hacia la playa de estacionamiento y volviendo por el “Centro Comercial”, siempre a la gran carrera, encara hacia la entrada de casa nuevamente, pero, veo que ya detrás de el únicamente le siguen perros, de todo tipo y raza, de la gran hilera de chorizos que le colgaba de los costados de la boca, ya le quedaba únicamente uno de cada lado, los vecinos, ya no le corrían, venían caminando y compungidos, pues, les fue imposible lograr su objetivo. El Mack, al ver el portón abierto, este deje al propósito abierto, pues de no hacerlo, saltaría la murallita de un metro de alto, y lo mismo entraría, así lo hizo, fue directamente al patio y con la parcimonia que lo caracterizaba, dio fin al poco par de chorizos que le quedara después de la gran carrera. Al verlos llegar al par de vecinos, no tuve mas remedio que encararlos y preguntarles cual era el motivo de su corrida al Mack…! Me cuentan lo que había sucedido. Todos los domingos, se juntaban dos o tres familias y en el pasillo del fondo, pues a todas las casas las dividían un pasillo atrás, o sea que la casas no se comunicaban entre si, sino por medio de un pasillo. Bien, en este, como había menos movimiento que por adelante, esta gente hacia objeto de una parrillada, en la que ponían, pollos, costillas, morcillas, y los chorizos, por supuesto que cuidaban de que ningún amigo de lo ajeno, se hiciera con alguna de estas cosas, pero no contaban con que nuestro perro, cansado quizás de olfatear las exquisiteces, ese domingo se levanto con la santa intención de probar un bocado de lo que se estaba haciendo. así que, como para el, la altura de la muralla era un obstáculo que con un salto vencía, se tomo el atrevimiento de hacerlo y llevarse para si, un choricito de la parrilla, pero, no contaba que este estaba atado a otros, de tal manera que al tomar uno, salieron de la parrilla todos los demás. Ese era el motivo de la “Gran Carrera… Gran”!. Tuve que pagar una docena de chorizos de los que hacia “Palito”, el carnicero del Barrio. así concluyo la mañana de un domingo atípico.
Otro momento de gran barullo, fue un 6 de enero, resulta que algunos vecinos, junto con el párroco de la iglesia del barrio, habían decidido hacer de reyes magos, así que vestido con el típico atuendo de los reyes magos de esa época, transitaban a las dos o tres de la mañana por los pasillos del barrio, pero, no contaban que los perros no tienen este tipo de recuerdos, así que mas de uno venia con un pedazo de tela roja, otro correteando con un pedazo de algodón, quizás de alguna barba mal colocada, y otros, solamente acompañando a la pequeña caravana, con ladridos, aullidos y todo el ruido que estos hacen al avisar que anda un desconocido. Indudablemente que también el, desde su lugar, empezó a avisar de la presencia de estos, y teniendo además en cuenta que estos tenían un carrito en donde habían depositado los presentes que debían entregar en cada casa, pero, da la casualidad que cuando decide unirse a sus congéneres en la caravana de ladridos, al saltar la murallita, cae dentro del carrito, y bueno, entre los que hacían esfuerzos por sacarlo, ele que quería salir, el “bolonqui” que armó dentro de este y los juguetes, no hizo mas que atrasar unas horas las entregas, pues, hubo de tomarse tiempo para poder definir a quien entregar los juguetes que quedaban, ah! Que le paso?, nada!, en cuanto toco piso firme, salio como si tuviera “cuetes”.
Era pacifico, no atacaba a nadie, de tan bueno que era, los chicos les hacían lo que querían, en el Centro Comercial, cuando se quedaba con los chicos, estos contentos, pues podían jugar, y de esto, sabia bastante, con decir que los hijos del Flaco, un amigo que tengo, lo usaban para practicar “karate”, ligaba de todos lados, el, ni muuuu…!
Al principio, cuando recién llego a casa, comía alimento balanceado, como ese tipo de alimento únicamente podíamos conseguir en el centro, a veces comía lo que sobraba del almuerzo o la cena, así que fue acostumbrándose a masticar lo que le dábamos, es así que un día, le cocino Marcia, mondongo…, miro como si fuera de otro mundo la comida, pero, al probarla, no dejo ni la fuente… es así que fue comiendo lo que medianamente le dábamos, hasta llegamos a saber que le gustaba el cocido, el café, etc…
Un buen día, no entendía nada!, pues, decidimos mudarnos al centro, o a la casa que los abuelos nos dieran para que viviéramos con ellos, es así que cuando tuvimos que venirnos una vez que dejamos todos los muebles mas o menos en su nuevo lugar, nos despedimos de los vecinos, y junto con el, en un coche relativamente chico, modelo Taunus, nos trasladamos desde el barrio a la nueva casa, a una distancia de mas de 40 cuadras, él con nosotros dentro del auto, ese día justamente, a mi hija, Tere, le invitan al cumpleaños de una sobrina y he aquí que también concurre su hermano y la madre, Marcia, yo me quedo solo de “casero”, cuidando a los “abuelos”, y a él, Mack, al ver este que las horas pasaban y no volvíamos a la “casa”, varias veces había salido con nosotros, ir de pesca, asados en el campo, etc.… pero sabia que cuando el sol caía, estábamos de regreso.
Esto le llamo la atención, pues las horas iban pasando y no teníamos interés en ir a la casa, así que, ni bien pudo hacerse de un hueco para salir, tomo la calle y se volvió a esta del Barrio. Demás esta decir que al darme cuenta de que él no estaba, comencé a buscarlo por todo el barrio…, recorrí las calles…, lo llamaba por su nombre…, Nada!. El reconocía un silbido que le hacia, así que me desinfle silbando pero… Nada!.
Entonces, pensé como perro, que haría si era un perro… pues volver a mi casa… es así que caminando recorrí las 35/40 cuadras que separaban la anterior vivienda de la actual, a mas de las 23,00 Hs. de una noche mas que oscura, pleno verano, la transpiración me pegaba la remera a la espalda, con negros nubarrones arriba mío, llegue hasta la vivienda, pregunte a los vecinos, que a esa hora tomaban fresco afuera, ya que el viento norte soplaba sin tierra, si no habían visto al Mack… Nada, nadie vio nada… espere un tiempo y me volví a pie nuevamente recorriendo casi el mismo trayecto que había hecho, así que nuevamente a pensar como perro… por donde vendría si yo fuera perro?, gran pregunta, gran… bueno… tome calles que estaban lejos de las concurridas, hasta que desemboque en una avenida de tierras, por donde no circulaban muchos vehículos y podía caminar por la calle de tierra, a lo lejos los relámpagos me indicaban que la noche no seria tranquila, al mirar hacia atrás, al oeste, veía que estos relámpagos iluminaban todo el contorno de árboles, personas, casas a lo lejos… en uno de esos momentos en que algo me dijo …”date vuelta…”, veo algo que va semicorriendo por el costado del camino, levantando una nubecita casi invisible de tierra a su alrededor, con las orejas gachas, pero la figura inconfundible de Mack, a mas o menos trescientos o cuatrocientos metros, lance un silbido agudo como de advertencia, el silencio de la noche me ayudo… y nada… seguía corriendo… haciendo un esfuerzo, largo otro silbido, que me salio desde el fondo del los pulmones, y allí pude ver, a trasluz de un relámpago, la cabeza alta… y la quietud de este… silbe nuevamente para orientarlo y vi, que se dio vuelta, a la vez, yo también comencé a semicorrer hacia él, hasta que ambos nos dimos cuenta que nos encontramos… fue un solo abrazo…! fue tener lengüetazas por toda la cara...!, fue un momento de agradecimiento de ambos, él, por haberlo encontrado y yo por haberlo encontrado, mis lagrimas se enjugaban en su lengua, creo que se dio cuenta de mi alegría, por eso creo que estaba contento… recién al calmarnos me di cuenta de que estaba todo ensangrentado, tenia su oreja en sangre, en su cuello una herida bastante fea, todo embarrado… sucio… rengo, pues me mostraba su pata, como dándomela, la alegría que me demostraba era tal que tuvimos que tirarnos en el suelo a descansar, ya el viento comenzaba a soplar un poco mas fuerte, haciendo que su pelo mojado se secara, y a mi mi sudor… el que nos mirara pensaría que estábamos locos… pero era que ya nos habíamos encontrado… y la de el, creo , que me había encontrado… volvimos caminando lentamente a la casa.
Esa noche tomo tanta agua, eran las 02,30 de un domingo… comenzando a caer las primeras gotas, digamos, casi lluvioso, así y todo, me dedique a bañarlo y curar sus heridas, se que sabia que le hacia bien… aguanto los dolores, aguanto el cansancio, comió su ración preparada y creo que durmió como yo, de un solo tirón.
Estuvo con nosotros durante catorce años, tiempo mas que suficiente como para poder decir - me cansé -, un 21 de mayo del año 2003, no eran aun las 08.00 de la mañana, un vecino me dice… “Sr.… tengo una noticia fea que darle… a Mack lo atropello una camioneta en la avenida…” No llore, por haberlo perdido, porque se que nos dio mas de lo que el quería, cumplí con nuestro mudo amigo, lo enterré en su casa, en el fondo, en un pequeño espacio de tierra, esta que tantas veces cavara para enterrar sus huesos… allí, a la sombra de un limonero y un pomelo, esta cuidándonos…
Nos dejo porque, creo, considero que era su tiempo… CHAU MACK.

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